La
mayoría de las personas que estuvieron acompañando mi proceso de elegir la
carrera que quería estudiar, no estuvieron de acuerdo con la decisión que tomé,
en especial mis padres, quienes me hacían preguntas como: ¿Estas segura? ¿Por
qué no ves otra profesión? ¿Tú de verdad quieres estudiar eso? y algunos
comentarios como: “tú eres buena para la matemática”, “no sería mejor una
ingeniería”. Creo que cuando decidí estudiar pedagogía infantil, no tenía los
suficientes argumentos para explicarles el porqué de mi elección.
Cada día
que pasa, cada lectura nueva que hago, las explicaciones de mis profesoras, me hacen convencer más de que
no me equivoqué cuando elegí ésta profesión, y que ahora puedo demostrarle a mis
padres, tíos y a todo el mundo, lo que
es capaz de hacer una pedagoga.
Yo no
elegí mi carrera por dinero, ni porque
fuera muy nombrada entre las personas, la escogí porque considero que es una de
las profesiones que más puede aportar a nuestra sociedad, porque la educación
es esencial para el hombre; Si pensamos un
momento, los profesores son los que nos acompañan en todo nuestro
proceso de formación, desde que nacemos hasta que morimos. Es en la interacción
que tenemos con ellos donde estamos en un constante aprendizaje.
Escogí
ser pedagoga porque considero que en esta profesión puedo encontrar una satisfacción que en ninguna otra tendré, una satisfacción que nace
del hecho de saber que estas ayudando a alguien más a construir las bases de su
futuro.
Ayudar, proteger
y formar, es lo que como pedagoga quiero hacer cuando termine mis estudios, no
puedo esperar tanto tiempo, por eso lo empiezo desde ahora con los más pequeños
de la familia. Ayudaré en la orientación y cumplimiento de los procesos de
desarrollo, así mismo los protegeré para que este no quede en riesgo. Lo haré
esforzándome cada día más, cumpliendo con las actividades necesarias y en constante capacitación.
